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Vengo del corazón a mis trabajos

Bicicleteros

Bicicleteros

Ante tanto bólido que se arrastra por nuestras calles y avenidas y amenaza con atropellarnos, y a menudo bajo un cielo negruzco que se deja venir con todos sus vampiros: salir a caminar o a pedalear una bicicleta son más ilusiones que actos concretos, por la imposibilidad y el riesgo que implican. Sin embargo, andar en bicicleta no debiera ser un acto peligroso o la práctica de un deporte extremo, sino una alternativa para transportarnos o disfrutar de algún momento familiar o de ocio.

Por ello, el concepto de “personas en movimiento” –que pugnan por el uso alternativo de la bicicleta como medio de transporte– viene a levantar una nube de polvo en el límpido escenario de las urbes automovilísticas y a demostrar que las ciudades no fueron pensadas sólo para los vehículos: el hombre ya caminaba cuando fue inventada la rueda.

Es cierto que la relación entre automovilistas y peatones y ciclistas se ha vuelto ríspida, complicada, cuando no lastimosa. Pero no hay que ser presas de ese ya casi generalizado fatalismo que pregona que no hay nada que hacer, que cada quien se las arregle como pueda. Dejemos a un lado esos lastres y salgamos a pedalear, al fin que andar en bici también es una manera de volver a ser niños, porque lo que bien se aprende nunca se olvida. 

(Una excelente noticia: hoy fue cortado el listón de la reinauguración de la sala de cine del Cabañas, ahora llamada sala Guillermo del Toro. A partir de la próxima semana iniciará la programación normal. ¡Un espacio recuperado del buen cine!)

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