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Vengo del corazón a mis trabajos

Apuntes sobre la fatalidad (1)

Apuntes sobre la fatalidad (1)

 


¿Quién está exento de la fatalidad, de la tragedia? La vida es un prolongado acto que se inserta en una obra al más puro estilo de los griegos, cuyo espíritu desolador quedaba de manifiesto en aquellas historias en que el ser humano acababa siendo un títere ante los avatares del destino.
La tragedia pudiera ser el núcleo de nuestro acontecer, pues la fatalidad aparece una y otra vez, se presenta de mil maneras y perservera no importándole el tiempo. En ocasiones intenta ocultarse tras la máscara de lo festivo, en ese reducto de tratar de parecer otra cosa; pero no son sino distintos modos que la fatalidad asume para adjudicarse la vida de alguien. El asunto es que nos hemos acostumbrado al transcurrir trágico, los hechos fatales han tomado la cotidiniadad como recipiente para instalarse entre nosotros. Además, no hay otro modo de entender nuestra historia si no es a través de la fatalidad.

Doña Panchita
Todas las mañanas –en ocasiones a mediodía–, en el barrio donde crecí, doña Panchita sacaba su mesita casi destartalada de madera, extendía un mantel tejido por ella misma y ponía los dulces para que nosotros los compráramos. Cabizbaja por la joroba que se alzaba en su espalda, doña Panchita, a sus casi cien años, no pudo evitar compartir el destino despiadado de un país que no conoce a sus habitantes: la fatalidad también puede llegar a convertirse en un modus vivendi. Un día, doña Panchita ya no salió a vender más; entonces, las amigas de mi madre vinieron a avisarle que había muerto, sola; sus ojos habían quedado abiertos. A menudo, hoy todavía, cuando paso por la acera donde ella solía estar a pesar del incómodo calor o del frío duro, puedo mirar su risa arrugada mientras la saludo.



 

1 comentario

Pablo -

Después de leer unas cuantas entradas de tu blog: la del payaso Rabanito, sobre la pérdida de Chayo y ahora doña Panchita, se confirma mi idea de que tienes un corazón más grande en relación a tu cuerpo, y no es hipertrofia cardiaca.