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Vengo del corazón a mis trabajos

Despuntes

Despuntes

 

Un hombre atraviesa su aldea creyéndose un avión: corre con los brazos extendidos, de los que cuelgan dos botellas enormes sostenidas por lazos; va planeando, imitando el vuelo y balanceo, entre casas de adobe, calles de tierra y comercios callejeros. Se detiene porque el combustible se le ha acabado.


Ese mismo hombre, al poco rato, de nuevo recorre la aldea, sólo que ahora simula ser un automóvil y en esta ocasión lleva un pasajero: la coordinación de ambos –el hombre y su hermana menor– cuando hay que doblar hacia un lado, frenar, acelerar, mirar por el retrovisor, les da un aire de máquina con dos motores, cuatro faros delanteros y dos volantes, aunque sólo uno lleve la dirección que se sigue. El hombre sigue siendo un motor de proporciones humanas y alcances sobrehumanos.

(Estas dos imágenes pertenecen a la película Luna papa, del soviético Bakhtiar Khudojnazarov)  


Un hombre más, que se dice el loco de su pueblo porque ya había rabino, zapatero, sastre, talabartero, cartero, maestro, electricista, campesino, panadero; a él, así lo afirma, no le quedaba otra más que ser el loco del pueblo. Sin embargo, en su más profunda contradicción neuronal siempre es el que tiene las mejores ideas: cuando se presenta un problema que involucra a todo el pueblo, todos se empecinan en determinada solución que, al fin, no conduce a ningún lado; el loco, en cambio, sigue otra ruta y su respuesta siempre es atinada.

(Esta imagen es la de Schlomo, el personaje principal de El tren de la vida, filme de Radu Mihaileanu) 


Otro hombre, al entrar en una fonda, dijo que había olvidado su guitarra, pero que sabía cantar, que sólo bastaba con que le invitaran un taco para que se arrancara con una del poeta de Guanajuato, don José Alfredo Jiménez. Al final, tras discutir con la propietaria del negocio, no cantó ni nadie le invitó un taco, y se alejó diciendo que el mundo estaba lleno de locos que no saben que el canto es un alimento más nutritivo que cualquier plato de menudo u orden de quesadillas.

(Esta imagen aconteció el sábado pasado en el mercado municipal de Amatitán).

Entonces, ¿qué es la idea de un loco? Parafraseando el título de un cuento de Óscar de la Bórbolla contenido en Las vocales malditas, ¿qué es la locura sino otro cosmos?

 

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1 comentario

Denise -

Siempre he pensado que cualquiera de nosotros "los normales" entramos en un hospital psiquiátrico y acabríamos siendo internos de por vida, no por locura real si no porque no pararíamos de repetir "yo no estoy loco"... primer síntoma. Cada vez que lo pienso me da miedo, la verdad.
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